Casio afrontó los años 90 con dos personalidades. Por un lado seguía fabricando digitales sencillos, baratos y resistentes. Por otro, trataba la muñeca como un laboratorio: pantallas táctiles, agendas, transmisión por infrarrojos, grabación de voz, energía solar y ajuste horario por radio.
Esa convivencia explica el atractivo de la década. Un A168 y un Data Bank táctil parecen productos de mundos distintos, pero responden a la misma pregunta: ¿cuánto puede hacer un reloj sin dejar de ser práctico?
Los modelos y familias esenciales
VDB-1000. En 1991 permitió manejar funciones tocando la pantalla. Hoy resulta rudimentario, pero anticipó una interacción que tardaría años en hacerse habitual.
Data Bank. Agenda, calculadora y memoria de contactos en la muñeca. Son modelos muy representativos, aunque conviene comprobar todos los botones y segmentos de la pantalla.
A168. No fue el experimento más ambicioso, sino uno de los diseños que mejor sobrevivió. Su sencillez es precisamente su virtud.
DW-6900 y MR-G. El primero consolidó la caja redonda de tres indicadores; MR-G llevó G-Shock al metal y abrió el camino hacia gamas más caras.

Qué cambió realmente
La década convirtió a G-Shock en una familia amplia y demostró que Casio podía vender tecnología, moda y utilidad cotidiana bajo el mismo logotipo. Algunas ideas desaparecieron; otras —solar, radio control y avisos por vibración— acabaron formando parte del catálogo moderno.
Cómo comprar uno hoy
- Comprueba el número de módulo y la referencia del fondo.
- Pide fotos de todos los segmentos LCD encendidos.
- En modelos con resina, revisa grietas y piezas reconstruidas.
- No pagues un sobreprecio solo porque el anuncio diga «años 90».
Para usar a diario, un A168 o un DW-6900 actual ofrece el aspecto correcto con menos incertidumbre. Para colección, busca el experimento que mejor represente lo que te interesa: Data Bank, táctil, solar o un primer G-Shock metálico.








